Las empresas europeas señalan la necesidad de un sistema fiscal estable, simple y claro

Así se desprende del informe “Paying Taxes” elaborado por PWC que analiza, desde el punto de vista de las empresas, el impacto de los sistemas fiscales en 183 países.

De esos 183 países el 27% tiene un sistema fiscal centralizado, en el 36% intervienen dos administraciones y en un 23%  son tres las administraciones que intervienen.

En los estados con estructuras fiscales más descentralizadas y donde los impuestos se gestionan a varios niveles -nacional, regional y local- el tiempo que dedican las compañías a pagar a Hacienda puede aumentar entre un 27% y un 48%, dependiendo del número de administraciones implicadas.

Tal y como indican el 73% de las compañías europeas,  sus sistemas fiscales son lentos y señalan la necesidad  de un sistema fiscal eficiente y competitivo, en el que es las principales áreas de mejora de las administraciones tributarias son la estabilidad temporal, simplicidad y claridad.

Por otro lado, otro de los ámbitos de mejora necesaria para optimizar el sistema fiscal que señalan las compañías se centra en la gestión de las inspecciones fiscales y de los conflictos con las administraciones tributarias, así, el 61% de las empresas a nivel global califica como difíciles o muy difíciles las relaciones con las autoridades fiscales en esos momentos.

Otro de los ámbitos de mejora para optimizar los sistemas fiscales que señalan mayoritariamente las compañías de todo el mundo, se centra en la gestión de las inspecciones fiscales y de los conflictos con las administraciones tributarias. De hecho, de este estudio se desprende que un 69% de las empresas europeas –el 61% a nivel global-, califican como difíciles o muy difíciles las relaciones con las autoridades fiscales en esos momentos.

Por otro lado, una notable mayoría de países (84%) dispone de cuerpos independientes ante los que recurrir las decisiones de las autoridades fiscales y sin embargo, el 63% de las compañías considera que estos procesos de apelación son ineficientes o muy ineficientes.

En materia de IVA, el esfuerzo de las empresas para cumplir con sus obligaciones varía también considerablemente en función de distintos factores. Los países con administraciones tributarias que exigen liquidaciones de IVA mensuales dedican un 54% más de tiempo y hasta un 70% más aquellos estados en los que se exigen documentarlas con los recibos correspondientes. En este sentido, la existencia de sistemas electrónicos puede reducir el esfuerzo de las empresas hasta en un 30%.

El estudio pone de relevancia la necesidad de que sea una misma autoridad fiscal la que administre los diferentes tipos de impuestos que pagan las empresas. Una situación que no se produce en la mayoría de los 183 estados analizados: el 67% tiene dos autoridades fiscales, según se trate de la gestión de las contribuciones a la seguridad social o del resto de impuestos que afectan a las empresas.

Por último, cabe destacar que según el estudio, las empresas dedican una media de 282 horas al año a cumplir con Hacienda; de esas 282 horas, 71 se dedican al pago de los diferentes impuestos que gravan directamente sus ingresos, 102 a la gestión de impuestos de índole laboral y 109 al pago del IVA (aunque hay de detallar que este tiempo se incrementa un 39% de media en los países con sistemas fiscales más complejos, como los de la UE).

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