Diferencias entre leasing y renting

Tanto un leasing como un renting son opciones de financiación que consisten en el arrendamiento de un bien de inversión nuevo, por norma un vehículo, inmueble o equipos tecnológicos. Las principales diferencias entre ambas opciones son:

Leasing

  1. Tipo de Contrato. Es un contrato de arrendamiento a largo plazo con opción a compra.
  2. Opción de compra final. El contrato de leasing va encaminado a la adquisición final del bien y en este tipo de contrato sí se refleja, desde el principio, las condiciones de la opción de compra al final del período.
  3. Duración. Duración mínima de dos años, si se trata de bienes muebles, lo que le confiere una mayor rigidez que el renting. Sus condiciones están basadas en la libertad de pactos entre las partes. Es una operación orientada al medio y largo plazo.
  4. Al finalizar el contrato.
    Puedes cambiar el bien y poner en marcha un nuevo contrato.
    Solicitar una extensión o prórroga del contrato negociando nuevas cuotas.
    El titular puede elegir llevar a cabo la compra del bien a través del pago del valor residual que conste en el contrato.
  5. Servicios. No incluye mantenimiento, reparaciones ni seguros del bien.
  6. Contabilidad. Puedes deducirte como gasto el 100% de  la parte de intereses que se genera y del IVA, el resto corresponde a la devolución de la deuda.

Renting

  1. Tipo de Contrato. Alquiler del bien por un tiempo determinado en la que, además de las cuotas mensuales correspondientes, se incluyen otros conceptos, dependiendo del bien que sea.
    El ejemplo más habitual de renting son los vehículos en los cuales se incluyen los impuestos de matriculación, de circulación, seguros relacionados o los habituales servicios de mantenimiento y asistencia.
  2. Opción de compra final. No existe la opción de compra al final del período de contrato, aunque el cliente puede optar a quedarse con el bien bajo pago del importe residual que pacte.
  3. Duración. El renting se caracteriza por su movilidad y flexibilidad para adaptarse a las necesidades del arrendatario y a la marcha de la empresa. No hay periodos mínimos de duración y está orientado al corto plazo, adaptándose en función de las necesidades del presupuesto de gastos de la compañía.
  4. Al finalizar el contrato.
    Puedes devolver el bien y contratar un nuevo renting.
    Puedes ampliar o renovar el contrato en las mismas condiciones.
  5. Servicios. Incluye el mantenimiento y pago de los impuestos.
    En el caso de los vehículos se incluye el seguro a todo riesgo, la asistencia en carretera, revisiones y reparaciones.
  6. Contabilidad. Puedes deducirte el 100% del gasto y el IVA.

 

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Publicado en Autónomos, Contabilidad, Contasimple, Financiación, Impuestos, Pymes.

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